Para poder cubrir las necesidades básicas de identificación de los materiales de comunicación de nuestra clínica conviene que nuestro logotipo esté «en condiciones». Esto implica tener un original de buena calidad y las diferentes versiones que necesitaremos en los formatos óptimos para que no nos dé ningún problema y la marca gráfica de nuestra clínica responda a la calidad de servicio que queremos transmitir.

No vamos a hablar ahora de marca e identidad gráfica (colores, símbolos, tipografía, etc.) pero todos intuimos que tenemos que cuidar la manera en que exhibimos el nombre y símbolo de nuestro centro veterinario. Además, la imagen de la veterinaria clínica la configura el conjunto de profesionales y centros. Y si no, pensad un momento ¿por qué tenemos una imagen de la farmacia como un profesión sanitaria, ordenada, moderna, de calidad…?. Algo tendrá que ver la imagen que suelen proyectar cada uno de los establecimientos.

¿Dónde tenemos el original que nos hizo aquel diseñador…?

Con demasiada frecuencia nos encontramos con que el original del que disponemos ha sufrido deterioro o lo hemos perdido y solo contamos con una tarjeta o un impreso. Vamos a verlo con un un ejemplo real gracias a la generosa colaboración de Francisco Hernanz de  Clínica La Guindalera, quien nos ha permitido utilizar su caso, por otra parte muy frecuente (o con una gran prevalencia, en términos veterinarios).

Nota: los ejemplos desarrollados a partir de la marca de Clínica Veterinaria La Guindalera son ficticios y no corresponden a instrucciones concretas sino que se han elaborado para documentar el artículo. No obstante, La Guindalera puede hacer uso de ellos, retocarlos, etc. a su libre albedrío y sin ninguna restricción.

Como hemos comentado, un día nos damos cuenta de que solo disponemos de un archivo bastante deteriorado del identificador de nuestro centro. Francisco, por ejemplo, solo disponía de estos originales:

Podemos observar que la imagen se ve «pixelada» (tiene poca resolución), sobre todo la versión cuadrada y que además estamos empleando diferentes tipografías para nuestro logo.

Otro problema es que tenemos la imagen en un formato de mapa de bits (luego profundizaremos en el formato de las imágenes), con fondo blanco y no podemos «extraer» adecuadamente el nombre o los símbolos para cambiarlos de color e insertarlos en un fondo, en un vídeo o en cualquier otro material gráfico o publicitario.

Esto es muy habitual en muchos pequeños negocios donde el profesional tiene que realizar las tareas de gerente, contable, etc. y ahora también garante del diseño. Las clínicas veterinarias no son una excepción.

El primer paso es obtener un original vectorial

Las imágenes digitales pueden ser básicamente de dos tipos: vectoriales o mapa de bits. Un mapa de bits es una imagen compuesta por un número finito de píxeles, las fotografías digitales son mapas de bits. Si son de alta calidad contienen millones de píxeles pero en ningún caso pueden ampliarse hasta un tamaño ilimitado o se empiezan a ver «los cuadraditos». El logotipo en formato cuadrado de La Guindalera tiene unos 160 píxeles, o sea es capaz de llenar la décima parte de una pantalla de ordenador de 1600 píxeles de anchura o una parte todavía más pequeña de un fotograma de vídeo en full HD (que tiene 1920 píxeles de anchura). Si hablamos de impresión en papel, esta imagen podría imprimirse a resolución de imprenta a un tamaño de 1,5 cm (hacen falta 120 píxeles para llenar un cm de papel impreso en calidad offset, que es la técnica que emplean las revistas por ejemplo).

Las imágenes vectoriales son imágenes «dibujadas» con un programa de dibujo vectorial. Las tipografías que empleamos en el ordenador son vectoriales. Cuando una imagen vectorial se aumenta, «se redibujan» las curvas que la componen y virtualmente podría aumentarse hasta el infinito sin perder calidad. Además, cuando disponemos de una imagen vectorial podemos modificarla en formas y colores fácilmente.

El programa más utilizado para realizar dibujos vectoriales es Adobe Illustrator.

Sigamos con nuestro ejemplo. Lo mínimo que tenemos que hacer es «pasar a limpio» el logo cuando lo dibujemos.

Aunque es la ocasión para aprovechar y realizar los «retoques» que consideremos oportunos, por ejemplo:

Si nuestro logo está compuesto de una fotografía o no puede vectorizarse por la razón que sea conviene tener un archivo de mapa de bits de alta calidad, generalmente en formato Photoshop, tiff o jpg.

Una vez que tenemos la imagen principal podemos realizar las versiones que necesitaremos

Hoy los diferentes canales de comunicación exigen diferentes formatos de los identificadores: avatar para Facebook, cortinillas para vídeo, cabeceras para la web y, por supuesto, los medios impresos tradicionales.

Es aconsejable realizar las siguientes versiones:

  • Logomarca a todo color.
  • Logomarca en negro.
  • Logomarca en negativo (blanco) sobre color corporativo.
  • Logomarca en negativo (blanco) para utilizar sobre fondo oscuro.
  • Configuraciones horizontales y verticales de la logomarca si es posible.
  • Simbología que se pueda extraer para utilizarlo como avatar en Facebook o como «mosca» en un vídeo o a modo de signo de identidad en cualquier material.

Aquí representamos un conjunto básico de versiones y configuraciones: color, horizontal, vertical, negativo… y un posible avatar para Facebook (hemos elegido la G característica de La Guindalera porque en el tamaño del avatar no funciona bien una composición compleja).

Los formatos de imagen en la práctica para poder manejar el logo en la clínica

Una vez que disponeos del logotipo en formato vectorial y en las configuraciones (horizontal, vertical, etc.) que hemos decidido normalizar para su empleo necesitaremos los archivos que se deben insertar en las piezas gráficas:

  • Los dibujos originales o «máster» generalmente son archivos Adobe Illustrator con extensión .ia o exportados a .eps. Estos archivos los reservaremos para proveedores del sector gráfico: imprentas, cartelería, etc.
  • A partir del dibujo vectorial se pueden exportar los archivos que emplearemos habitualmente, que serán mapas de bits, pero de calidad. Se recomienda una exportación en formato .jpg y .png. de al menos unos 120o píxeles. Como no cuesta nada exportar, recomendaría tener los archivos exportados a 600 píxeles, suficiente para Facebook, Web, o incluso impresos de papelería y a 1200 píxeles para anuncios, carátulas de vídeo en HD y cualquier otro uso habitual. Si un día necesitamos el logotipo más grande siempre podemos acudir al original vectorial.
  • Los archivos .jpg son mapas de bits comprimidos, cada vez que se abre un .jpg  en Photoshop por ejemplo, se modifica y se guarda se vuelve a comprimir. Si realizamos esta operación un número elevado de veces podemos perder calidad en la imagen. El archivo .jpg no es transparente y se suele emplear cuando el fondo es blanco o nuestro logotipo está configurado como una caja de color que contiene nombre y símbolo.
  • Los problemas surgen cuando queremos hacer nuestro logotipo transparente para insertarlo en una foto o en un vídeo, como hemos hecho en el ejemplo de arriba. En este caso necesitamos un archivo que «recorte el fondo» y para eso el ideal es el archivo .png. Además el archivo .png no tiene pérdidas cuando se abre en programas de tratamiento de imagen y se retoca.

El mundo de los archivos gráficos es enorme y complejo pero con lo que aquí hemos contado esperamos que se resuelvan la práctica totalidad de las necesidades de una clínica veterinaria.